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lunes, 19 de noviembre de 2018

La caricia del fantasma, de Oriol Alonso Cano


La caricia del fantasma, de Oriol Alonso Cano
 por  Carlos Román de Liza

Reflejar la ausencia, la inmaterialidad, lo inmarcesible en versos cargados de peso y sutileza es el gran acierto que Oriol Alonso Cano logra en "La caricia del fantasma" (editorial Cuadernos del Laberinto. Madrid, 2018), uno de los poemarios más contundentes de este año que empieza a hacer las maletas.


La caricia del fantasma, de Oriol Alonso Cano
Oriol Alonso Cano (Martorell, Barcelona. 1984) es Doctor en Filosofía, así como grado en Psicología. Desarrolla su labor profesional como profesor de epistemología, estética y teoría del arte en diversas universidades. Ha realizado múltiples estudios y trabajos de investigación que han sido publicados en revistas nacionales e internacionales especializadas de Filosofía, Psicología, Antropología o Medicina.

"La caricia del fantasma" es un poemario breve (que no excede las 60 páginas) y que tiene el enorme mérito de su gran originalidad y de trasladarnos a un mundo muy poco visitado en poesía: el del más allá, el de la presencia de lo ido en lo presente. 


LEY DEL EXÁNIME

Exánimes,
muertos que engendran
muertos
para colonizar
un territorio
fértil a la pereza.


Ley implacable,
que empuja
a la muerte,
derecho obsceno
que roe los cuerpos
hasta la degeneración.


Luchas por escaparte,
combates la inercia,
corriendo ante el vacío,
sin saber
que ya eres
uno de los nuestros.


Poemas cargados de inquietud, de poder emocional y de tránsito entre la realidad y la ficción, Cano Alonso nos permite deambular en la cuerda floja que separa la belleza del caos, lo puro de la falsificación y lo propio de lo ajeno.
Ciertamente, un poemario que bien podría condensar la famosa cita:
 “Un fantasma, eso soy yo”.

LA SEPULTURA DE LA IRA
Se desprende la arcilla,
triturada por la lava
que brota incansablemente
del vórtice del recuerdo.

Relámpago de sufrimiento
que nutre el desequilibrio
mientras entorna las puertas
de la triste morada.

Melodía de la tierra,
germinada al unísono
de su descomposición.
Subsuelo forjado del llanto
que fluye eternamente
de la desesperación.

Más información:
Editorial Cuadernos del Laberinto. Coleccción ANAQUEL DE POESÍA, nº 82
I.S.B.N: 978-84-948260-7-8 • 60 páginas • 12€

miércoles, 3 de enero de 2018

Ignacio Mª Muñoz: "Crónica de ausencias y De la luz y del olvido"

El poeta Ignacio Mª Muñoz
El Ignacio Mª Muñoz nos trae un doble poemario creado con sustancias únicas: el amor y el desamor; el dolor y la vida. Es decir, poesía compuesta con los ingredientes básicos de la existencia humana consciente.
Este bilbaíno afincado en Madrid desde hace más de veinte años ha dado forma a "Crónica de ausencias y De la luz y del olvido" (editorial Cuadernos del Laberinto) con versos como flechas, con sentimientos que enarbolan la razón y razones para el amor.
Se trata de uno poemario maduro compuesto durante años y años de lecturas, de poesía interiorizada y de escritura escrupulosamente trabajada.


—Acaba de publicar su primer poemario –“Crónica de ausencias” y “De la luz y del olvido” (Cuadernos del Laberinto, Madrid)–. ¿Cómo definiría este libro?
—El libro recién publicado está constituido por los dos poemarios, que son independientes entre sí, pero producto de un único itinerario vital. Creo que de su lectura puede deducirse cómo se ha construido una vida, qué la ha incentivado, qué le ha producido dolor o esperanza. Como (prácticamente) todo lo que se escribe, es autobiográfico, porque todos los escritores lo hacemos para encontrarnos a partir del material de nuestra propia vida; pero eso no significa que sea el reportaje de una vida, entendida como la sucesión lineal de los acontecimientos. Es, más bien, un collage de sensaciones, de pulsiones, de hitos, de recuerdos. De emociones, en definitiva.

—El libro versa sobre el amor, la memoria y los recuerdos. Háblenos un poco más en profundidad sobre estos conceptos y su desarrollo en “Crónica de ausencias” y “De la luz y del olvido”. 
—Efectivamente, el amor y el olvido son los dos grandes temas del libro. Y, como caras del mismo prisma, el desamor, la muerte, el deseo. Luz y olvido son otras maneras de llamar al amor y a la muerte. La ausencia, muy presente, es también una forma de muerte.
 
El amor es un tema universal de la literatura (cuánto más de la poesía). Es un tópico decir que es una de las palancas que mueven al hombre, pero no encuentro otra manera de explicarlo. Buscamos amar y que nos amen. Amar es a la vez el deseo de amar, un acto que se consuma, el desasosiego por perderlo, la delectación en su recuerdo… Y el desamor supone siempre un desgarro.
La memoria y los recuerdos son –a mi modo de ver– la materia prima de nuestra vida: somos nuestra memoria. El amor así concebido es la fuente de la mayoría de nuestros recuerdos. Y considero que deseamos quedar en un recuerdo, ser memoria de alguien.

—“…cuando te alejas/ quedan tan sólo/ el olvido/ o el ansia del recuerdo”.
En “Crónica de ausencias” y “De la luz y del olvido” la visión general de la existencia es obscura, con un cierto pesimismo que puede recordar a “Lo fatal”, de Rubén Darío.
—Rubén, en sus bellísimos versos, aborda el tema del dolor por la existencia (es una preocupación intemporal. Él dice: “…pues no hay dolor más grande que el dolor de ser vivo/ ni mayor pesadumbre que la vida consciente”. En el Eclesiastés se lee: “Quien añade conocimiento añade dolor”). Y lo hace, es cierto, con pesimismo; o con cierta angustia. No pretendo compararme con Darío, pero creo que mis poemas abordan estos temas con un atisbo de esperanza. 
 
La muerte puede ser considerada un punto final o un punto y seguido. Prefiero pensar que es más lo segundo; una puerta abierta, no un portazo. En definitiva, así entendida, la muerte no es sino la misma vida, la que le da sentido.
La soledad, que es otro de los temas recurrentes en la poesía y que en muchas ocasiones es concebida como algo negativo, es planteada en estos versos como el cimiento de la individualidad; o como una fuerza que nos mueve, no que nos frena.

—¿Cómo se inició en la poesía?
—Escribo desde hace muchos años; me inicié a los dieciséis o diecisiete (con las limitaciones de todo tipo propias de esa edad). Y a partir de entonces, en estos cuarenta años, creo que siempre he escrito. Lo que ha pasado es que hasta hace un año no decidí aventurarme a publicar los dos poemarios, como una manera de darlos por definitivamente concluidos; y no caer así en la tentación de repensarlos recurrentemente. Pienso que me ha  sucedido como a muchos pintores, que solo pueden dar por finalizado un cuadro si lo venden y pierden el contacto físico con él. Para bien o para mal, el libro es lo que es. Y a partir de ahora, toca embarcarse en otras aventuras.
 
—¿Qué importancia tienen la métrica y la rima en la poesía del siglo XXI? 
—Supongo que la misma que ha tenido siempre. Si la estructura formal no se impone a la emoción o al sentido, es útil. Si es tan solo un corsé que resta frescura o autenticidad, no lo es. A partir del siglo XX, cuando irrumpe el verso libre, es mayor la tendencia a  expresarse de este modo, con más libertad. Pero creo que lo que de verdad importa es si la propuesta creativa es original, y el resultado es rítmico, musical. Si la poesía tiene color y sugiere algo, y emociona, da igual que lo haga con métrica y rima, o de manera libre.

—¿Sigue siendo la poesía un arma cargada de futuro, como decía Celaya?
 Para mí, este verso de Celaya es de una fuerza abrumadora (“Tal es, arma cargada de futuro expansivo/ con que te apunto al pecho”). Es muy sugerente también su concepción de la poesía como algo necesario (“…como el aire que se respira trece veces por minuto”), en un tiempo en que lo lo material y lo tangible priman. Considerar la poesía como algo útil es lo verdaderamente revolucionario y que le da proyección de futuro. Esa es la forma en que la poesía nos permite recrear la realidad, no como alienación, sino como posibilidad de ser autores –y no solo actores– de nuestra vida; de construir nuestro propio futuro.

—¿Cómo ve el mundo de la cultura en la España de hoy en día?
 La sociedad occidental actual (y somos parte de ella) está cada vez más homogeneizada como consecuencia de la globalización. No pienso en la globalización como algo pernicioso, porque ha supuesto grandes ventajas. Pero me preocupa que la estandarización y la posibilidad de que la opinión se difunda de manera universal e inmediata acaben por predefinir los gustos y consigan que la creación se adapte a lo predefinido. Las tendencias y las modas determinan el sesgo de la creación; en la medida en que se conoce en tiempo real lo que gusta (y vende), el riesgo de que se produzca para gustar (y vender) a la mayoría es enorme.
 
Por este motivo, veo con preocupación que hay una tendencia cultural a primar lo uniforme; a apostar por aquello con lo que no te equivocas. De modo que creo que deberíamos ser más valientes y tener una visión más amplia, sin abdicar de la calidad.


SI NO HAY ESTRELLAS
ni tus ojos lucen
me pregunto
cuál es la razón
de esta noche indeseada.
¿Por qué añades lágrimas
a la mano
que frena mi ansia?
¿Por qué la alargas
si no hay ni un temblor
en tu silencio
cuando sugiero
llenarte el pecho
de tormentas?
¿Por qué callas
cuando intento
saber la razón
de tu distancia?
Torpe mano
la mía,
que arrancar pretende
fuego
de las entrañas
de tu hielo. 





domingo, 16 de julio de 2017

Mills Fox Edgerton: "...QUE SON DOS DIÁS"


“...QUE SON DOS DIÁS” la nueva entrega poética del escritor norteamericano Mills Fox Edgerton, y editado por Cuadernos del Laberinto (Madrid, 2017) ahonda en la necesidad de apurar el placer, de resarcirse del pasado llenando el vaso del deseo y de vivir; sobre todo de eso, de vivir mientras se tenga vida.

Con un claro estilo autobiográfico, Edgerton, nos expone, con un delicioso sentido del humor, su mirada profunda y sensata en cada detalle de su caminar. Para este americano rebautizado literariamente en España, la poesía es un zafiro que puede quebrarse si no se cuida, por eso dota de ritmo y de brevedad una obra ya extensísima y reconocida por los críticos y lectores. 

“...QUE SON DOS DIÁS” se lee de un tirón, a pesar de ser un poemario extenso con más de 160 páginas, se lee con fricción y con entusiasmo; y al cerrar sus cubiertas uno siente ganas de salir a la calle, besar a una desconocida que nos sonríe y compartir gazpacho y vino con los políticos, a ver si así dejan de agriarnos el día.


¿Buscar una aguja
en un pajar?
Nada más fácil:
donde
yo
me siente,
allí
estará... 


Atrincherado
tras
esa
muralla
infranqueable,
ya
no
oyes
ni
ves
lo
que
no
quieres...
 

Antes
cuando hacíamos
el amor
lo ritmaba
la música de las esferas,
ahora
sólo
escuchamos
la
lluvia
en los cristales...


Editorial Caudernos del Laberinto
Coleccción ANAQUEL DE POESÍA, Nº 68
Prólogo de AURORA PINTADO
162 páginas • I.S.B.N: 978-84-946862-6-9 • 15€ 




Mills Fox Edgerton
(EEUU, 1931)
Nació y se crió en Nueva Inglaterra en el seno de una familia yanqui.

Se doctoró en Lenguas Románicas en la Universidad de Princeton.

Ejerció la docencia durante treinta y tres años en la Bucknell University, cuya editorial dirigió durante unos veinte años, editorial conocida por la calidad y la cantidad de los libros de crítica literaria enfocada sobre las literaturas española e iberoamericana que ha publicado y sigue publicando. Se jubiló en 1993 como Catedrático de Lenguas Modernas.